Ensayo — La Regionalización Educativa Alonso Castillo Pérez — Guadalajara, Jalisco, 15 de mayo de 2024
1. El neoliberalismo decretó el agotamiento de la Revolución Mexicana
La escuela que surja de la Cuarta Transformación de la Vida Pública en México (4T) deberá contrarrestar la degradación de la educación pública diseñada durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari (aunque iniciada en el periodo de Miguel de la Madrid Hurtado), como parte de la conversión del Estado mexicano posrevolucionario al Estado Oligárquico Empresarial (EOE). Así, el sistema educativo montado en los últimos cuarenta años continúa prácticamente incólume.
Es claro que la oligarquía gobernante se benefició de las políticas dirigidas a la privatización de los bienes de la Nación, la “Descentralización” de los servicios del gobierno, la desregulación del mercado, la distribución de los apoyos económicos mediante programas focalizados individuales o grupales, y también de las normas universales, que en última instancia eliminan la diversidad.
Además, las clases socioeconómicas con acceso a los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) fueron convencidas de la inoperancia del gobierno y de la eficiencia de las empresas privadas, lo cual fue una obra de ingeniería social ejemplar cuyos efectos se mantienen en la mentalidad de la clase media.
Salinas de Gortari, por su parte, accedió al poder mediante un fraude electoral y se propuso legitimar la usurpación sin conocer el país, con planteamientos simplistas e ingenuos ante problemas de proporciones incalculables que eran fácilmente digeribles por un grupo social para el cual la “modernidad” estaba por encima de cualquier otro valor social; pero para Salinas, el mayor estorbo era la Constitución de 1917. Así que decretó su agotamiento.
2. La descentralización para debilitar el Estado posrevolucionario
El nuevo Estado oligárquico se formó con políticos y empresarios que se beneficiaron de la compra de los bancos y de las grandes empresas, como: Teléfonos de México, Altos Hornos de México, Fertimex, Ferrocarriles Nacionales, Nafinsa, Mexicana de Aviación y gran parte del sector energético, entre otras muchas. El abaratamiento de dichos bienes se consiguió mediante la implantación de políticas que las volvieran ineficientes en el manejo de los recursos e inoperantes en sus servicios. De esta manera, el capital privado se presenta como el salvador.
La “descentralización de la vida nacional […] tanto una estrategia de desarrollo como una decidida política gubernamental” fue la aportación de Miguel de la Madrid al debilitamiento del Estado posrevolucionario. Así, entre otras acciones, se inició la “Descentralización Educativa”, la cual se consolidó en el periodo de Salinas de Gortari con tres acciones:
- El “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEB)”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de mayo de 1992.
- La reforma al Artículo Tercero Constitucional de marzo de 1993.
- La publicación de la Ley General de Educación (LGE) del 13 de julio de 1993.
Es claro que Salinas de Gortari ató la lanza y el yugo con un nudo gordiano que, para deshacerlo (sin cortarlo), requiere recuperar la memoria del proceso.
3. El agotamiento de la Secretaría de Educación Pública (SEP)
El primero de diciembre de 1982, Miguel de la Madrid obsequió a la izquierda mexicana (no la doctrinaria, sino la inspirada en la Revolución de 1910) el nombramiento de don Jesús Reyes Heroles como Secretario de Educación Pública: él era uno de los pocos personajes dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que reconocía la obra de la Revolución Mexicana. Sin embargo, el PRI había sido tomado por una nueva generación posgraduada en Estados Unidos, que concebía las revoluciones como un proceso de “borrón y cuenta nueva”; pero en el partido se conservaba su principal doctrina: las revoluciones institucionales las decreta el Presidente de la República en turno, y lo demás son levantamientos que deben reprimirse por el bien de la Patria.
En cuanto Reyes Heroles asumió el cargo, formó una comisión para elaborar el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, que contenía seis puntos; dentro de ellos, hay que destacar el cuatro: “Descentralizar la educación básica y normal; regionalizar y desconcentrar la educación superior, la cultura y la investigación”. Mientras tanto, con el Plan en Ciernes, Reyes Heroles denunciaba ya la obesidad del gobierno en las siguientes palabras:
Padecemos una centralización económica, política y cultural que constriñe muchas posibilidades vitales de la nación. Hay que volcar a México sobre México descentralizando.
En mayo de 1992, Carlos Salinas de Gortari logró que su Presidencia, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y los gobernadores de los estados firmaran el ANMEB para “salvar” al sistema educativo nacional, agotado por sus setenta años de vida.
El gran esfuerzo educativo mexicano ha mostrado que es capaz de contender con los problemas de cobertura de la educación básica, incluso ante una demanda enormemente acrecentada por la dinámica demográfica. Sin embargo, con miras al nuevo milenio y ante los desafíos del mundo en que vivirán nuestros hijos, es preciso reconocer las limitaciones que está mostrando hoy el sistema educativo nacional. […] En muchos sentidos, hemos llegado al agotamiento de un esquema de organización del sistema educativo trazado hace ya 70 años. [1]
Este golpe no era contra la Educación en particular, sino en contra del Estado posrevolucionario.
La visión de don José María Luis Mora acerca de la educación se basaba en el destierro del colonialismo que perduraba en la mentalidad del mexicano: una Educación para la Libertad; no obstante, la Constitución de 1857 concedió al conservadurismo mexicano una victoria, redactando un artículo tercero referente a la Educación, que reconocía la aparente libertad de enseñanza, es decir, la libertad para que la Iglesia católica mantuviera el predominio en las escuelas. No fue sino hasta la Constitución de 1917 que se estableció la enseñanza laica. Aunque el nuevo Artículo resultó insuficiente [2] para el fenómeno educativo que estaba por venir, la Constitución en su totalidad fue un fuerte compromiso con el pueblo de mejorar sus condiciones económicas y sociales.
Así como la revolución que transformó la sociedad mexicana vino del campo (en 1910 el 71.7% de la población vivía en el medio rural), también el modelo educativo que emanó de dicha Revolución se gestó allí, en un tiempo en que aún campeaba el poderoso aliento y los anhelos de transformación que despertó la lucha armada. En palabras del doctor Jean Sarrailh, rector de la Sorbona [3], la Revolución Mexicana no fue solo una lucha contra el poder despótico, sino una prise de conscience (“toma de conciencia”).
Dado que las instituciones monásticas no tenían un mercado escolar redituable en el medio rural, se limitaban a apoyar la catequización que venía desde la Colonia. En esas circunstancias la escuela laica [4] podía apreciarse en su sentido más universal, es decir, la escuela laica es para todos y no la de una facción o parcialidad; eso incluía a la religión, pero también a cualquier otra doctrina política o de cualquier otra secta.
Cabe recordar que, cuando se creó, la Secretaría de Educación nació con tres Departamentos: Bellas Artes, Bibliotecas y Escolar, pero ninguno para el medio rural, en donde aún vivía la mayoría de la población en México. Así que el primer Secretario, José Vasconcelos, tuvo la gran idea de enviar maestros improvisados para alfabetizar a los campesinos; pero estos se rebelaron contra el proyecto; no obstante, veían otras necesidades: solicitar la tierra, abrir brechas, introducir el agua potable, vacunarse contra la viruela, mejorar la alimentación de los niños; por lo que concluían: “si para eso hay que leer y escribir, aprendemos”.
Los profesores que estaban allí entendieron la demanda y encontraron un amor por lo que hacían, que luego se conoció como “la mística” del maestro. Su trabajo incluía a los niños, los adultos y la comunidad como un sistema: al educar a los adultos se educa también a los niños porque el adulto educa en su actuar; asimismo, la comunidad educada es la genuina educadora, no la escuela.
Tal originalidad fue observada por el eminente maestro George I. Sánchez, de la University of Texas at Austin, que advirtió en su libro A Revolution by Education (1935) [5]:
Para entender la educación mexicana es necesario que uno conozca el desarrollo histórico del país, el ambiente geográfico, los problemas sociales y económicos y las esperanzas y aspiraciones de cuatrocientos años de lucha infiltrada en el alma de los mexicanos. La escuela de México es integral y representa un proceso socioeconómico más que un proceso educativo tal como ordinariamente se entiende en Estados Unidos. Los educadores americanos, acostumbrados como estamos con escuelas de responsabilidad más limitada, encontramos dificultades para pensar en agencias educativas oficiales que estén activamente envueltas en reformas revolucionarias, sociales y económicas. [6]
Fue por eso por lo que la reforma del 12 de diciembre de 1934 quedó enfrentada con la Escuela Rural, ya que desapareció el laicismo al declarar una parcialidad ideológica y no un compromiso con el bienestar de la comunidad. Así pues, la nueva política estableció que:
La educación será socialista y, además de excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social.
Es decir, la visión estalinista de la educación se percibe en los siguientes apartados:
I.- Las actividades y enseñanzas […] estarán a cargo de personas que en concepto de Estado tengan suficiente preparación profesional, conveniente moralidad e ideología acorde con este precepto […]
II.- La formación de planes, programas y métodos de enseñanza corresponderá en todo caso al Estado.
III.- Estas mismas normas regirán la educación de cualquier tipo o grado que imparta a obreros o campesinos. La educación primaria será obligatoria y el Estado la impartirá gratuitamente.
Por su parte, Narciso Bassols fue el promotor de la Escuela Socialista, y la Escuela Rural le parecía demagógica:
La escuela rural se está volviendo un verdadero mito, algo tan exclusivamente emocional y carente de contenido, que puede convertirse sin esfuerzo alguno en el mito demagógico más perjudicial para su propio desarrollo y superación. Hemos llegado a pensar que su verdad está en el hecho de que es una fe, una pasión que estimula e inculca valor, y que no es necesario que sea una realidad eficiente llamada para subsistir independientemente de nosotros, por su interna y natural necesidad. [7]
Así pues, el mayor logro que alcanzó la Escuela Socialista fue parar el corazón de la Escuela de la Revolución.
El 30 de diciembre de 1946, el Artículo Tercero fue modificado nuevamente con una redacción de don Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación durante los últimos tres años del gobierno de Manuel Ávila Camacho. El nuevo artículo rescata tanto el “laicismo” como el carácter democrático de la Educación, acorde con el Artículo 39, que nos define como un Estado democrático [8]:
[…]
I.- Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, el criterio que orientará a dicha educación se mantendrá por completo ajeno a cualquier doctrina religiosa y, basado en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además:
a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto —sin hostilidades ni exclusivismos— atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte, a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de sectas, de grupo, de sexo o de individuos. […]
En síntesis: la educación se sustentaría en los resultados del progreso científico (en las evidencias) para luchar contra las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios; y el carácter democrático se sustenta en un sistema de vida fundado en el mejoramiento económico, social y cultural del pueblo; es decir, el programa que los campesinos y los maestros rurales forjaron como un destino.
Ya Torres Bodet había utilizado ese texto en la tesis que México sustentó ante la Conferencia Educativa, Científica y Cultural efectuada en Londres en 1945. Debe enfatizarse que el fruto de esa reunión fue la creación, en 1946, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En noviembre de 1947 se realizó en México la segunda Asamblea General de la UNESCO, en la que se definió el concepto de Educación Fundamental basado en la experiencia mexicana de la Escuela Rural. En el volumen I, núm. 1 de “El Correo”, publicación de la UNESCO de febrero de 1948 [9], en la página 4 está el artículo escrito por John Bowers:
Educación Fundamental. La primera vez que se acuñó la expresión “Educación Fundamental”, hubo tendencia a considerar que se trataba ni más ni menos que de una campaña contra el analfabetismo, pero pronto se vio claramente que la enseñanza de la lectura y escritura solo tenían valor en cuanto medios para una finalidad más amplia. Ese amplio objetivo de la Educación Fundamental ha sido definido ahora: “Ayudar a hombres y mujeres a vivir una vida más plena y feliz con arreglo a su medio ambiente variable, a desarrollar los mejores elementos de su cultura propia, y conseguir el progreso económico y social que les permita ocupar su puesto en el mundo moderno”. “La educación Fundamental, de esta manera, debe concebirse como el primer paso para una educación más amplia”.
Por consiguiente, mientras la instrucción universal sea un ideal deseable, la enseñanza de la lectura y escritura no es, no ya la única finalidad, pero ni siquiera la más inmediata siempre, de la Educación Fundamental.
La labor de las Misiones Culturales mexicanas ha ofrecido un ejemplo que hace notablemente al caso. Toda la vida de una apartada aldeíta india, que visitaron algunos de los delegados de la Conferencia General, estaba siendo transformada por un equipo de seis “Educadores Fundamentales”. Estos enseñaban a los campesinos a instalar cañerías para su traída del agua y a hacer muebles decorosos, a preparar y cocer un pan mejor y a tejer y coser, pero hasta entonces no les habían enseñado a leer. Sin embargo, se habían puesto los cimientos de una escuela rural.
[…] La Educación Fundamental estará “concentrada primeramente en los problemas más urgentes de cada colectividad”.
Esto concordaba con la UNESCO, la cual consideró que la Educación Fundamental era la mejor estrategia para construir la paz, tal como se señala en el inciso c) del Artículo Tercero redactado por Torres Bodet; por eso en esa asamblea se aprobó, también, el “Ensayo piloto de educación básica” [10] que se realizó en Santiago Ixcuintla, Nayarit. [11] Y en la tercera Reunión de la Conferencia General de la UNESCO, realizada en Beirut, Líbano, en noviembre de 1948, el todavía Secretario de Educación Pública en México, don Jaime Torres Bodet, fue electo director general de la UNESCO para suceder al doctor Julián Huxley. [12]
En mayo de 1951, Jaime Torres Bodet, por la UNESCO, acordó con el gobierno de Miguel Alemán Valdés la fundación del Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina (CREFAL), que recogía la experiencia del Ensayo Piloto de Santiago Ixcuintla, Nayarit, para ayudar a los gobiernos latinoamericanos y del Caribe en la Educación Fundamental, pero con la cooperación de otros organismos de la ONU: la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La UNESCO aprobó la creación de centros como el CREFAL, ubicados en diversas partes del mundo, pero la sombra del socialismo se atravesó en forma de anticomunismo a la Educación Fundamental. La Agencia Central de Inteligencia (CIA, sigla en inglés) saboteó el proyecto de instalación de un centro similar en la República del Perú y alentó la incineración de “El Ideario del CREFAL” en la Alameda de Lima y en la Ciudad de México.
Para 1975, el CREFAL se convirtió en el Centro Regional para la Educación de Adultos y la Alfabetización Funcional en América Latina y el Caribe, y en 1990 se nombró el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe; es decir, mantuvo las siglas originales, pero su sentido se torció. Fue así como la Educación de Adultos y la Alfabetización (y el modelo de la Escuela Rural) quedaron sepultados con la anuencia de los secretarios de Educación Agustín Yáñez y Víctor Bravo Ahuja, uno destacado novelista y el otro exrector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
En el periodo de López Mateos, don Jaime Torres Bodet llegó a la Secretaría por segunda vez. Nuevamente las circunstancias eran precarias, ya que, durante los periodos presidenciales de Miguel Alemán y Ruiz Cortines, no se habían logrado mayores avances en materia de educación. En los primeros días de 1959, don Jaime convocó a una “Junta Nacional de Educación Preescolar y Primaria” con la cual inició la reforma educativa y lanzó un mensaje de aliento que decía:
Vamos a tratar de mejorar la educación que reciben, en todas las escuelas, todos los mexicanos que van a la escuela. Vamos a tratar de que cada uno de los futuros ciudadanos de México, si va a la escuela, aprenda a ser allí lo que debe ser. Vamos a tratar de enmendar (no con protestas, ni con discursos, sino con hechos) el pesimismo de quienes temen que nuestro sistema educativo esté condenado a una lamentable parálisis progresiva. Sí, todo eso vamos a intentarlo. Pero hemos de reconocerlo con entereza: la tarea no será fácil. Y no será fácil porque estamos experimentando, en materia educativa, una crisis de desaliento […]
A pesar de las pobrezas que experimentamos, no tenemos derecho al desistimiento. Y no tenemos ese derecho porque, cuanto más inquietante y pobre parezca la realidad, más serenidad y más pertinencia debemos poner en perfeccionar la pequeña porción de la realidad que se nos ofrece, usando correctamente los recursos, los métodos y los medios que estén a nuestro cuidado […] [13]
Con la prisa y la precipitación propias de su temperamento, Torres Bodet implantó el “Plan de educación primaria de once años” para atender la demanda primaria completa; formó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos con personalidades de la talla de Martín Luis Guzmán, José Gorostiza y Agustín Yáñez. La Comisión de los Libros de Texto Gratuitos lanzó la primera convocatoria del concurso, ofreciendo dar a conocer los nuevos programas de educación primaria para servir de base en la redacción de los libros de texto, y se redactaron nuevos programas divididos en áreas relacionadas a manera de temas, no de disciplinas. De esta manera, en enero de 1960 se entregaron los primeros libros; con el apoyo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, se diseñó un tipo de aulas prefabricadas a través del Comité de Administración del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE), siendo el esfuerzo más importante en la construcción de aulas, con un promedio de un aula cada dos horas.
Sin embargo, el Estado Oligárquico Empresarial que surgió en 1982 hizo las modificaciones necesarias para que la educación se incorporara a la vida social mexicana, como un producto del mercado.
4. El sistema educativo del Estado Oligárquico Empresarial (EOE)
El 28 de enero de 1992 se publicó una modificación al Artículo Tercero de la Constitución que sustituyó el inciso III, que hacía referencia a los planteles particulares dedicados a la educación, con una frase contundente: “III. Los particulares podrán impartir educación”; sin embargo, esto no le daba ninguna ventaja en el mercado a los negocios educativos; pero el 5 de marzo de 1993 se fortaleció la competencia con las siguientes modificaciones:
I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
[…]
VI. Los particulares podrán impartir educación en todos sus tipos y modalidades. En los términos que establezca la ley, el Estado otorgará y retirará el reconocimiento de validez oficial a los estudios que se realicen en planteles particulares. En el caso de la educación primaria, secundaria y normal, los particulares deberán:
a) Impartir la educación con apego a los mismos fines y criterios que establecen el segundo párrafo y la fracción II, así como cumplir los planes y programas a que se refiere la fracción III, […]
En resumen: el Estado atenderá la educación gratuitamente con apego a los planes y programas que determine el ejecutivo federal, y esta será laica, pero los particulares podrán ofrecer otras amenidades en sus escuelas: religión, valores morales, idiomas, sistemas personalizados, robótica, viajes internacionales y cualquier otro elemento valorado por la clase socioeconómica que constituya su nicho de mercado. Desde luego que hay de todos los precios independientemente del “plus”, ya que el prestigio social es un factor muy importante.
Como ya se dijo, el 19 de mayo de 1992 se dio a conocer el ANMEB, cuya finalidad básica fue la llamada Descentralización, que consistió en:
- Transferir las responsabilidades operativas y administrativas federales a los gobiernos estatales.
- Garantizar la autoridad del gobierno federal en los procesos sustanciales de planeación, evaluación, desarrollo de materiales educativos, libros de texto y el calendario escolar.
En este caso, solo nos referiremos al punto [2], pero no se descarta que la administración del presupuesto de este rubro, enviado por la federación, tenga irregularidades sistemáticas por parte de los gobiernos estatales. El contenido del punto [2] ha sido advertido por los profesores que nos desempeñamos en alguna institución pública de educación.
El gobierno federal impuso en todo el país un sistema educativo basado en:
- Formatos para la planificación, desarrollo y evaluación de la actividad docente.
- Planes y programas de estudio que se estructuraron por materias o disciplinas.
- Referencia internacional en educación, atendiendo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
- Conversión de los padres de familia en usuarios cuya función principal es la de calificar el servicio.
Las instituciones de educación públicas y los maestros siguen aún “cooptados” por la falta de políticas de apoyo económico universal y por los programas focalizados para personas e instituciones obsecuentes.
Por otra parte, la “calidad educativa” ha servido para inducir un nihilismo en el gremio de la educación pública. Si recordamos, Nietzsche pensaba que el nihilismo no era resultado de la conciencia de que “Dios ha muerto”, sino de que, a pesar de tan gran noticia, no pasará nada. A estas alturas, todos han visto que, a pesar de que sus instituciones han alcanzado la excelencia, la institución sigue igual: nada ha ocurrido.
Con todo esto se pretende desvalorizar ante la sociedad a los maestros de las instituciones públicas, mediante propaganda que incluye películas y documentales con profesores divertidos. El mensaje es que, de ellos, y solamente de ellos, depende el fracaso o el éxito de la educación.
5. La regionalización académica del sistema educativo de la 4T
La Cuarta Transformación es el primer intento para hacer de México un Estado Democrático que busca el bienestar de sus habitantes actuales y propiciar las mejores condiciones para la llegada de las próximas generaciones. La Educación pública deberá ser congruente con el tipo de Estado que está en construcción; deberá ser, sin duda, una Educación para la democracia; es decir:
- Será laica: del pueblo, para el pueblo y con el pueblo; no para alguna facción o parcialidad de ningún tipo; ni de los poderes formales ni de los fácticos.
- Deberá ser pilar para el desarrollo del Estado de Bienestar; para “un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
- Devolverá a las comunidades su preponderante función educadora. La escuela será un apoyo y no la secuestradora de la Educación. Asumirá que todos educamos y debemos ser educados desde la cuna hasta la tumba. Las autoridades, los adultos y los niños son educadores fundamentales, tanto cuando asumen dicho papel como cuando actúan en la comunidad de forma cotidiana.
Para esto es necesario que el próximo gobierno asuma, en los hechos, la educación como uno de los principales ejes del gobierno. La doctora Claudia Sheinbaum dijo en el noticiero “Sin Embargo”, del pasado 27 de febrero de 2024, que desearía ser la presidenta de la Educación. Como se dijo anteriormente, cuando la UNESCO impulsó la Educación Fundamental, se incorporaron las organizaciones dedicadas a la salud, el trabajo y la alimentación. En el momento actual de nuestro país, las Secretarías del gobierno federal deberán involucrarse dependiendo de la Región.
Para esto es necesario que todas las instituciones públicas asuman su función educadora y que se apropien de los métodos informales. En particular, la SEP deberá despojarse de sus prejuicios pedagógicos y desescolarizarse, y asumirse como la proveedora del servicio educativo y no la administradora de modelos pedagógicos. Es precisamente para esto que se propone la Regionalización de la Educación.
Puesto que la Descentralización Educativa solo lo es en términos administrativos y logísticos, la propuesta asume que la Regionalización podría darse sin hacer cambios importantes en la organización actual. Lo que se regionalizaría es el trabajo académico que la SEP mantiene en su rectoría.
Es importante mencionar que la interpretación más desafortunada del concepto “Región Educativa” no adquiere su significado de una yuxtaposición de dos palabras, por lo que debe evitarse definir la Región por características geográficas, climáticas, históricas, culturales o, mucho menos, administrativas o de gobiernos estatales. Intentaremos construir el significado mediante algunos ejemplos.
Los Programas de Estudio de primaria y secundaria podrían formarse a partir de temas globales que apunten de manera amplia hacia los problemas que afectan la vida cotidiana de los niños y de los adolescentes del país. Un ejemplo inspirador es la organización por Áreas que se realizó en el Plan de Once para la elaboración de los libros de texto gratuitos:
- La protección de la salud y el mejoramiento del vigor físico.
- Investigación del medio y aprovechamiento de los recursos naturales.
- Comprensión y mejoramiento de la vida social.
- El medio económico, social y cultural del presente y sus relaciones con el pasado.
Además, se priorizan actividades expresivas y creadoras, el adiestramiento en actividades prácticas y aquellos campos relacionados con la cultura. [14] Entonces como ahora, deberá rechazarse cualquier organización enciclopédica, ya sea por asignaturas, disciplinas, etcétera.
En cada uno de los temas globales se involucran asuntos universales y otros que deben su relevancia a la diversidad regional. Intentaremos ilustrar tomando la primera “Área”. La salud está relacionada con microorganismos, unos patógenos y otros que forman nuestra biota, que contribuye a nuestra salud; por lo tanto, el conocimiento de este universo, oculto a nuestros sentidos pero develado mediante observaciones, deducciones y experimentos, resulta fundamental. Pero la salud también involucra la mejor alimentación disponible en nuestro entorno, así como los hábitos del cultivo del organismo y de la salud del suelo, el aire, el agua de las diversas comunidades: urbanas, agrícolas, ganaderas, fronterizas, desérticas, costeras, etcétera. Entonces, los Planes de Estudio deberán incluir las variantes propias de cada Región.
La idea es que, si en una porción geográfica determinada hay una concentración urbana importante y muy cerca se encuentra una población agrícola o marítima, el reto para la salud debe abordarse de la manera más útil y con el apoyo de las distintas agencias del gobierno involucradas en este tema. En este segundo caso, debe predominar la sobrevivencia en el mundo presente de los niños, las niñas y los adultos, y no perder la eficacia por el inveterado supuesto de que toda educación es para el futuro. Así, los Planes de Estudio no serán guiados con base en premoniciones.
Algo similar podría anotarse respecto al segundo punto: “Investigación del medio y aprovechamiento de los recursos naturales”. La investigación está relacionada con plantearse preguntas acerca de las certezas heredadas y la creatividad para buscar evidencias. Por otra parte, los recursos naturales varían en las distintas regiones, pero la utilidad nacional o internacional es relevante para la comprensión de cada Región.
Ahora, utilizaré un ejemplo de algunas escuelas francesas. Pero antes debemos aclarar que la Descentralización Educativa ha permitido que los estados y los municipios no dediquen presupuesto propio, sino que solo administren el financiamiento federal. En este contexto diré que en algunas escuelas de Francia la alimentación es un asunto de la mayor importancia, a tal grado que constituye por sí misma un problema sobre el cual gira la actividad escolar durante algunos años.
En las últimas décadas, en nuestro país se confía en que la publicidad tiene el mayor poder educativo. La evidencia proviene de que esta ha influido en la formación de una clase social consumista, y también logra el reconocimiento para artistas, políticos o intelectuales, con poca solidez. En estas circunstancias, para evitar hábitos dañinos en la población se recurre a campañas publicitarias: no es lo mismo impulsar hábitos primitivos que educar.
El comentario viene al tema, ya que las escuelas a las que me refiero atienden el asunto de la educación alimentaria mediante los hábitos alimenticios: los niños o adolescentes toman los alimentos del mediodía en la escuela con sus compañeros. El gobierno municipal financia la comida, y los profesores y un chef programan mensualmente el menú. Alrededor de los alimentos se atienden asuntos de la higiene, la producción, el cuidado del medio ambiente, el arte, o se aprende su preparación. Este es un tema de la mayor relevancia para los niños y jóvenes que tienen que comer diariamente, que pueden ser críticos ante los hábitos de los adultos, así como entender la salud física y mental que implica una alimentación refinada.
¿Acaso el problema de la obesidad, la desnutrición, la diabetes y el consumo de drogas se resuelve con cursos? ¿Serán efectivas las campañas mediáticas? Es el momento de convocar a todos los agentes del gobierno y de la sociedad para que la educación deje de ser asunto de la pedagogía y se lleve al terreno en donde el aprendizaje esté alentado por las emociones que regala la vida compartida con los otros, en un mundo más real. [15] Aunque este ejemplo puede ser muy atractivo (pero no puede ser nacional porque depende del apoyo de otros elementos además de la SEP), no sería extraño que en distintas regiones tuvieran variantes propias.
Pondré un ejemplo más. Este está inspirado en la idea de que toda gramática es comparada; es decir, deberíamos pensar en impulsar el bilingüismo. Pero sin duda, en las ciudades fronterizas del norte, la lectocomprensión del inglés ayuda inmediatamente; mientras que, en algunas poblaciones de Oaxaca, las lenguas zapotecas contribuirán de forma muy práctica a desarrollar las redes neuronales implicadas en la diversidad de lenguas y mejorarán la comprensión de las estructuras gramaticales en ambas lenguas. Sin embargo, el mayor beneficio es el que cada uno de nosotros y nuestra comunidad obtiene del combate contra los prejuicios sociales que limitan la libertad intelectual.
No obstante, quiero reiterar que todos los ejemplos utilizados no son propuestas, sino intentos de conceptualización.
6. La regionalización ante la catástrofe climática
Los cambios físicos o biológicos que han amenazado la supervivencia humana han sido determinantes en nuestro comportamiento; por ejemplo, se considera que la “glaciación Würm” o Edad de Hielo, que comenzó hace 110 mil años y terminó hace 12 mil, facilitó que nuestra especie se dispersara por todos los continentes e islas, sobreviviera en lugares escasamente arbolados y se impusiera el sedentarismo a pesar de su naturaleza errante. Esa hazaña fue colosal.
La pandemia de la peste negra o bubónica acabó con el periodo gótico, caracterizado por el crecimiento de las ciudades respecto del campo y el consecuente desprecio del campesino y los pastores trashumantes. Ante la amenaza de extinción de Europa, la sociedad atemperó su fe en el poder del rezo sobre el bienestar y se interesó por el prójimo; así lo testifican las artes renacentistas y el nacimiento de la ciencia moderna.
Sin embargo, antes de que la civilización sea capaz de tan extraordinarias transformaciones, la especie ha quedado diezmada. Con solo argumentos como los anteriores, podemos esperar que los cambios civilizatorios necesarios para evitar que el calentamiento global actual se convierta en la catástrofe predecible ocurran.
La producción de energía mediante las tecnologías llamadas “limpias” no son capaces de detener el problema (aunque no debe despreciarse); el problema es que no podrá sostenerse el consumismo y el despilfarro como forma de vida, y que las civilizaciones individualistas y concentradas en megalópolis tendrán menor capacidad de resistencia. En el caso de México, se deben implementar, con urgencia, políticas públicas que distribuyan la población de forma razonable para contar con todos los privilegios que se buscan en las grandes ciudades: salud, educación, trabajo, recreación, etcétera, pero en un ambiente de contribución y aprecio por la naturaleza. La educación en México para los próximos cuarenta años deberá contribuir a:
a) Mostrar evidencias del escenario porvenir, sin culpar al humano ni alentar la irresponsabilidad bajo los argumentos de la “pequeña era de hielo” de los siglos XVI al XIX. El hecho es que estamos ya en un proceso de calentamiento global.
b) Reivindicar la vida rural y capacitarse para la vida en regiones con los beneficios de la modernidad.
c) Promover la cultura de la reparación arraigada en nuestros pueblos originarios; se dice que el traje que viste una mujer purépecha es más bello diez años después que el día del estreno: el arte del remiendo es fundamental en la sensibilidad de ese pueblo.
d) Impulsar el pensamiento crítico, o hábito mental para oponerse a los procesos de estupidización; es decir, reconocer en la propaganda los prejuicios o pensamientos-eslogan que atacan el pensamiento propio.
En nuestro país, la Regionalización de los servicios educativos —no del poder [16]— es más útil y factible que las propuestas de descentralizar las Secretarías del gobierno. Sin embargo, el cambio de la capital de la república a una ciudad razonablemente pequeña puede tener un efecto benéfico para la Ciudad de México.
Por el momento, no cuento con ninguna evidencia de que nuestra civilización tenga una inclinación hacia la autodestrucción, pero sí han existido desgracias magnificadas por la falta de información o por la ignorancia colectiva. Considero que la clave está en llevar a cabo políticas públicas para un mejor futuro.
NOTAS
- Cotejar la página oficial de la SEP: https://www.sep.gob.mx/work/models/sep1/Resource/b490561c-5c33-4254-ad1caad33765928a/07104.pdf
- “La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares…”
- Castillo, op. cit.
- El adjetivo “laico” procede del latín laicus, y este del griego laikos (laos = pueblo, ico = relativo).
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- Castillo, op. cit.
- Isidro Castillo. (1965). México y su revolución educativa.
- Artículo 39.- La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
- Revisar al respecto la página oficial de la UNESCO: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000073667_spa/PDF/073649spao.pdf.multi.nameddest=73667
- En Latinoamérica el concepto de Educación Básica se ha traducido por Educación Fundamental.
- Ibíd., pág. 4.
- Revisar la página oficial de la UNESCO: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000262402_spa/PDF/073886spao.pdf.multi.nameddest=262402
- Isidro Castillo, op. cit.
- Lenguajes y cálculos.
- Estuve en un examen profesional en el que se trataba el problema de la alimentación mediante el dibujo de frutas y verduras, algunos dibujos excepcionalmente bien hechos por los niños; pero nunca se incluyó, como aportación novedosa, que los alumnos probaran los platillos elaborados.
- No se trata de regresar a los debates de centralismo y federalismo del siglo XIX.